| Oporto
Estamos en Oporto y el río Duero ha llegado a su destino. Por fin puede descansar en el Océano, tras pasar bajo los seis puentes que conectan la ciudad a Gaia. Acompaña a la ciudad que dio nombre a Portugal y al más famoso caldo del mundo, el vino de Oporto, cuyo destino viene acompañando desde hace mucho tiempo. Desde sus aguas partieron las barcas con el Infante D. Henrique, el “Navegante”, a la conquista de Ceuta. También en las aguas del río Duero y en la mente de las poblaciones de las dos ciudades, existe todavía la eterna memoria de las Guerras Peninsulares. Aquí en Oporto encontrará infinitos motivos de interés en los numerosos monumentos donde las fachadas y los interiores demuestran el contraste entre lo histórico y lo contemporáneo, como por ejemplo, la Torre dos Clérigos, símbolo de la ciudad, o la Casa do Infante, contrastando con el Museo de Serralves, o incluso el magnífico Palacio de la Bolsa y la Iglesia de S. Francisco, con la Casa da Música. Su gastronomía es fuerte y generosa, con las tripas (callos) como plato más típico, el bacalao, la ternera y el marisco. Para degustarlos, busque los restaurantes más sofisticados, los hoteles de categoría internacional o las numerosas tascas atendidas por gente acogedora y franca. Esa gente que en la víspera o en el día de San Juan, festeja a su patrón y se deslumbra con el castillo de fuegos artificiales lanzados desde el mítico puente D. Luis, o disfruta de la famosa regata de barcos Rabelos, instalando de esta forma en la ciudad la más pura de las democracias: la alegría de vivir. Ciudad de poetas, navegantes, héroes y vencedores, siempre invencible y apodada como la ciudad “Invicta”. |